Hoy escribo sobre una de las noticias más interesantes que han aparecido en el espacio rumano en las últimas jornadas y que está relacionada con el mundo del turismo. El titular de la noticia es el siguiente: Día histórico para el patrimonio cultural rumano: dos nuevos objetivos turísticos incluidos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Vamos a analizar esta información y a ver de qué atracciones turísticas se trata.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO, es un organismo especializado del Sistema de las Naciones Unidas (ONU).
La UNESCO obra por crear condiciones propicias para un diálogo entre las civilizaciones, las culturas y los pueblos, fundado en el respeto de los valores comunes. Asimismo, contribuye a la conservación de la paz y a la seguridad mundial, mediante la promoción de la cooperación entre las naciones a través de la educación, la ciencia, la cultura, la comunicación y la información.
Uno de los órganos de la UNESCO es el Comité de Patrimonio Mundial. La tarea fundamental del Comité consiste en examinar el estado de conservación de los sitios inscritos en la lista de Patrimonio Mundial, decidir la inscripción o no de nuevos bienes candidatos y la inscripción o retirada de aquellos bienes amenazados en la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro.
La idea de proteger a nivel internacional el Patrimonio Cultural surge vinculada al proyecto de la Presa de Asuán en Egipto, cuya construcción iba a provocar la inundación de los templos faraónicos de Abu-Simbel. Para conservarlos la UNESCO promovió una campaña de cooperación internacional de protección. Los templos fueron levantados, trasladados a un emplazamiento más elevado y reconstruidos. El proyecto costó aproximadamente 80 millones de dólares estadounidenses y fue financiado por 50 países. La participación de los diferentes países para salvaguardar estos monumentos fue un éxito y sirvió para que por primera vez se tomara conciencia de que la protección del patrimonio es una responsabilidad compartida.
La Convención del Patrimonio Mundial, aprobada en París en 1972, reconoce tres tipos de bienes a proteger:
- Bienes culturales: son los monumentos, conjuntos o lugares que posean un valor universal excepcional desde el punto de vista de la historia, el arte, la ciencia, la antropología o la etnología.
- Bienes naturales: son los monumentos naturales, las formaciones geológicas o los lugares naturales que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista de estético, científico, de la conservación o de la belleza natural.
- Bienes mixtos: son aquellos que poseen elementos culturales y naturales de valor universal excepcional.
Actualmente en la Lista de Patrimonio Mundial hay inscritos más de 1200 bienes situados en 165 países. Se trata de una lista abierta en la que cada año se incorporan nuevos bienes de valor universal excepcional. Ahora le ha llegado a Rumanía el momento de incorporar dos nuevos destinos a la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO, pasando a contar con 11 destinos protegidos en total.

Los dos objetivos turísticos rumanos añadidos recientemente a la lista de la UNESCO se encuentran en unos expedientes que llevan por título «Las Fronteras del Imperio Romano y Dacia» y el «Conjunto Monumental de Constantin Brancusi en Targu Jiu».
Sobre el escultor Constantin Brancusi y su obra escultural en la ciudad de Targu Jiu ya he hablado largo y tendido en este artículo del blog.
Respecto al otro proyecto rumano acogido por la UNESCO, comentar que lleva el título de Las fronteras dei Imperio Romano y Dacia y hace referencia a una frontera física que se extendía por más de 1000 kilómetros a lo largo de los límites occidental, septentrional y oriental de la provincia romana de Dacia, con el Danubio en ambos extremos, abarcando la meseta de Transilvania y atravesando las llanuras de Valaquia a lo largo del río Olt.
Incluye 277 componentes repartidos en unos 70 lugares principales, comenzando en el Banato, pasando por los montes Apuseni, hacia el noroeste hasta Transilvania, a través de 18 distritos.
Entre los sitios inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO más importantes en este capítulo figuran Drobeta Turnu-Severin, Tibiscum (cerca de Caransebeș), Porolissum (Zalău), los castros romanos de Jidova, Sucidava y Capidava, la ciudadela de Râșnov y las ciudades de Apulum (Alba Iulia) y Potaissa (Turda), así como varios objetivos a lo largo del valle del Olt.

En relación con el Limes Dacicus cabe recordar también que, durante unos 170 años, Dacia formó parte de las fronteras romanas, protegiendo al imperio de las poblaciones «bárbaras», asegurando la vigilancia y el control de sus movimientos en los confines septentrionales del imperio y garantizando el acceso a valiosos recursos de oro y sal, tal como se menciona en los documentos presentados por la delegación rumana ante la UNESCO.
Dacia era la única provincia romana situada totalmente al norte del Danubio. Los variados paisajes y topografía de Dacia (el territorio de la actual Rumanía) incluyen montañas, bosques, valles, llanuras, llanuras y cursos de agua.
Los romanos establecieron en estas tierras un complejo sistema con una amplia gama de instalaciones militares, como campamentos temporales, redes de torres de vigilancia, barreras artificiales (terraplenes, murallas), pequeñas fortificaciones, fuertes auxiliares y fortalezas legionarias, junto con los asentamientos civiles asociados.

Vídeo en YouTube sobre las fronteras del Imperio Romano y Dacia (en rumano):
