Resguardado por los Montes Anina, en la región del Banato, se encuentra este pequeño lago de un color azul celeste que parece sacado de un cuento de hadas.
El Lago del Ojo del Bey se encuentra en el Parque Nacional Cheile Nerei-Beusnita, en la provincia de Caras-Severin, muy cerca de la frontera con Serbia.
El acceso no es nada sencillo. Desde la ciudad de Oravita, se toma la carretera regional DJ 571C en dirección sur, hacia el pueblo de Potoc. Una vez llegados a este pueblo, es necesario tomar el desvío por la carretera DN 571K, y avanzamos unos 4 km hasta llegar a un cruce.
En este cruce tomaremos a mano derecha, y nos espera un pista forestal de tierra de casi 5 km. de longitud, que se recorre a una velocidad muy baja, y que puede tardar unos 30-40 minutos en completar.
Al final del camino, que es en subida y pasa junto a la Cascada Valoaga, llegamos a una amplia explanada donde hay sitio suficiente para estacionar el coche. Incluso hay una pastravaria (restaurante donde preparan trucha) llamada K la Bei, una pequeña tienda y un camping.
Desde aquí el resto del recorrido se hace a pie, por un sendero amplio, en un bosque rodeado de vegetación. El recorrido a pie es apto para todos los públicos, aunque es un tramo algo largo (dura como una hora a paso ligero) y el sendero es de tierra.
Y al final del camino, ¡el lago! Se trata de un lago muy pequeño, con un diámetro de unos 20 metros, y una profundidad máxima de 4 metros.
El lago se alimenta por una fuente subterránea, y se mantiene con una temperatura superior a los 4 grados centígrados, lo que impide que el lago se congele en invierno, incluso cuando las temperaturas ambientales son negativas.
Una vez llegados al lago podemos seguir camino hacia otras atracciones, como la Cascada Beusnita, que se encuentra a una media hora del lago, o ya recorridos bastante más largos, de varias horas de duración, que nos llevan a otros lagos de la zona como los lagos Buhui y Dracului.
Otras atracciones turísticas en esta zona que recomendamos son la Cascada Bigar, los Molinos de agua de Eftimie Murgu, y ya un poco más alejados la estación balnearia de Baile Herculane y la ciudad fronteriza de Orsova.
El curioso nombre del lago proviene de una leyenda, según la cual el hijo de un Bey (líder otomano), que tenía ojos azules brillantes, se enamoró de la hija de un pastor. El Bey no estuvo de acuerdo con esta unión, y decidió matar a la chica. El niño se adentró en el bosque y con su lloro creo este lago, cuya agua posee el mismo color que sus ojos.
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