El complejo geológico de Racos

Nos vamos hasta el centro del país y llegamos a una atracción turística triple, un verdadero 3 en 1 que hará las delícias de todos los amantes de la naturaleza y que incluye un volcán extinto, un lago y una pared de roca.

Para visitar este complejo geológico que incluye las tres atracciones mencionadas tenemos que desplazarnos hasta el norte del distrito de Brasov, muy cerca ya de la frontera con Harghita, y a escasa distancia de otras destacadas atracciones turísticas como la ciudadela de Rupea o la iglesia fortificada de Viscri.

Racos es un pueblo de unos 3300 habitantes, a orillas del río Olt y situado a unos 70 km al norte de la capital regional. Desde la ciudad de Brasov es necesario tomar la carretera DN13, en dirección Sighisoara.

Tras superar la localidad de Hoghiz hay que desviarse por la carretera distrital DJ103C y unos 10 km después se llega a la localidad de Racos. En la zona norte de la misma encontramos el acceso al parque geológico.

Una vez estacionado el vehículo y abonada la entrada, los carteles nos anuncian los tres trayectos que debemos recorrer para alcanzar nuestros objetivos turísticos: ladera arriba para alcanzar el cráter extinto del volcán, camino recto para visitar el lago o cuesta abajo para llegar hasta las columnas de basalto.

Decidimos iniciar nuestro recorrido por el punto más alto, para luego ir bajando hasta el último punto de interés. La cuesta no es muy abrupta y el recorrido se hace por senderos de tierra situados entre zonas de verde hierba.

En unos minutos se llega a la cima del monte Heghes, donde se puede observar el interior del cráter, hoy habitado por una especie de bosque. Los científicos han calculado que el volcán tiene una edad de 1.2 millones de años aproximadamente, y estiman que la última erupción tuvo lugar hace unos 10.000 años.

Se puede bajar a la parte interna del volcán, ya que está permitido el acceso a una especie de explanada que se ha formado en el interior del mismo. En cambio, a continuación hay un nuevo desnivel al que ya no se permite acceder.

Continuamos nuestro recorrido en busca del lago Esmeralda, lo que nos obliga a descender por la ladera hacia la vía de acceso principal, que se usa también para el acceso de vehículos. Al final del recorrido, una señal nos indica que a mano izquierda está el lago, mientras que a la derecha el camino nos lleva hasta las columnas de basalto.

Avanzamos hacia la izquierda y una suave rampa descendiente nos deja en uno de los extremos del lago que se ha formado en el interior de la antigua cantera de Brazi, donde antaño se extraían rocas basálticas como las que veremos a continuación.

La placa informativa de la orilla del lago dice que este se formó por las precipitaciones acumuladas y que el 80% del volumen de agua se ha mantenido al mismo nivel en los últimos 20 años.

Deshacemos el camino por la rampa y continuamos nuestro recorrido hasta la columnas de basalto, que aparecen enseguida a nuestra derecha.

Las columnas de basalto son el resultado de flujos de lava y llegan a alcanzar los 15 metros de altura.

Su forma hexagonal ha sido bellamente tallada por la madre naturaleza, y subirse a las mismas es peligroso y está estrictamente prohibido.

El sol se va y nosotros también, con la certeza de que algún día volveremos a Racos.

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