Bienvenidos al quinto capítulo de la serie dedicada al Danubio en su paso por Rumanía. En esta ocasión acompañamos al río en su desplazamiento hacia el interior del país, por las llanuras de Dobruja, en dirección norte hacia la desembocadura del Danubio en el mar Negro.
Después de dejar atrás los castros romanos de Altenum y de Viile, las aguas del Danubio nos acercan hasta el pequeño pueblo de Adamclisi, de algo más de 1000 habitantes en el último censo, pero bastante conocido por uno de sus monumentos: el Tropaeum Traiani.

El Tropaeum Traiani es un monumento triunfal romano situado en Adamclisi, en la provincia de Constanza, erigido en honor del emperador romano Trajano entre los años 106 y 109 d.C. para conmemorar la victoria de los romanos sobre los geto-dacios en el año 106 d.C.
La construcción se encuentra en la región de la meseta de Negru Voda, en la comuna de Adamclisi, a 60 km al suroeste de Constanza, en la carretera nacional Călărași – Constanza. El monumento fue reconstruido en 1977, siguiendo uno de los hipotéticos modelos del antiguo monumento en ruinas, y actualmente está declarado monumento histórico.
El conjunto está formado por las siguientes construcciones: la fortaleza Tropaeum Traiani, la Basílica, la necrópolis, el complejo de acueductos, el Monumento triunfal «Tropaeum Traiani», el Altar romano de Adamclisi, el túmulo romano, las termas de la fortaleza Tropaeum Traiani y las viviendas extramuros.
Este conjunto monumental de Tropaeum Traiani es uno de los monumentos antiguos más importantes de Rumanía, y destaca por su columna, también conocida como Trofeo de Trajano, el monumento que Trajano decidió erigir para conmemorar su victoria en Dacia.

En la actualidad, además de las reconstrucciones y las ruinas del complejo, también se puede visitar el museo, inaugurado en 1977, que está concebido como un lapidarium y contiene numerosos restos arqueológicos descubiertos en la ciudadela y sus alrededores. Junto a la estatua colosal del trofeo, la inscripción y el friso con armas se pueden admirar las colecciones de cerámica (vasos de Hamangia, cerámica gótica, ánforas griegas, romanas y bizantinas), alfarería, herramientas, ornamentos, fragmentos de acueductos, escultura y varios documentos epigráficos, que tratan de interpretar las inscripciones de los distintos objetos.
Tras dejar atrás el imponente conjunto monumental de Adamclisi, las tranquilas aguas del Danubio nos acercan hasta el puente Anghel Saligny, a los pies de la importante ciudad de Cernavoda.

El puente Rey Carlos I (rebautizado como puente Anghel Saligny durante el periodo comunista) se construyó entre 1890 y 1895 para proporcionar un enlace ferroviario entre Bucarest y Constanza. En aquella época, el último puente sobre el Danubio era el puente Francisco José de Novi Sad, en Serbia, 955 km río arriba, que había sido inaugurado en 1883.
El primer tramo del ferrocarril hasta la costa del mar Negro fue entre Constanța y Cernavodă, construido en 1860, antes de que Dobruja fuera cedida a Rumanía. Tras la Guerra de la Independencia y la anexión de Dobruja, la construcción del tramo Bucarest-Fetești comenzó en 1879. La conexión de los dos tramos requería puentes sobre el Danubio y el brazo Borcea.
El gobierno rumano organizó inicialmente dos licitaciones internacionales para el diseño y la ejecución de los puentes. La superestructura del puente sobre el Danubio fue diseñada por Gustave Eiffel, el de la torre homónima de París, cuya empresa contratista había construido recientemente los puentes metálicos del ferrocarril Ploiești-Predeal.
El enlace ferroviario entre Fetești y Cernavodă tiene una longitud de 21 km e incluye puentes sobre el brazo Borcea y el Danubio. Las obras comenzaron el 26 de noviembre de 1890 en presencia del rey Carol I. El equipo de diseño y ejecución estuvo dirigido por el ingeniero Anghel Saligny. Toda la línea ferroviaria, incluidos los puentes, era de vía única.
El puente sobre el Danubio tiene un vano central de 190 metros y otros 4 vanos de 140 metros, junto con un viaducto de 15 vanos de 60 metros. El puente está situado 30 metros por encima del nivel de las aguas altas del Danubio para permitir el paso de los buques de mástiles más grandes.
Al final del puente hacia Cernavodă, en memoria de los héroes caídos en la Guerra de la Independencia, se erigió un impresionante monumento de bronce que representa dos dorobantis o soldados de infantería de la época. Los dorobantis y los escudos de armas fueron realizados por el escultor francés Léon Pilet (1836-1916), parte de cuyo coste corrió a cargo de la embajada de Francia en Bucarest como regalo en honor del rey Carlos I.
Tras cruzar los puentes sobre el Danubio y el brazo Borcea a la altura de Cernavoda, nos adentramos en esta ciudad bañada por las aguas danubianas.Con una población de unos 20.000 habitantes en la actualidad, se encuentra a una distancia de 59 km de Constanza.

La localidad goza de una posición privilegiada en la orilla derecha del brazo del Viejo Danubio. Se considera un nudo de transporte de interés nacional, teniendo en cuenta las rutas de transporte por carretera, fluvial y ferroviario que pasan por Cernavoda.
La ciudad cuenta con un puerto en el Danubio, y en sus proximidades se encuentra la central nuclear de Cernavodă, la única de este tipo en Rumanía.
Hay leyendas según las cuales la ciudad fue reconstruida por el legendario señor de las montañas Negru Vodă, por lo que su nombre sería la traducción al eslavo “cerna”. Otra versión es que el nombre procede enteramente del eslavo, lo que significaría “agua negra”.
Cernavoda presenta algunos objetivos con interés turístico, aptos para pasar un buen día de visitas culturales en esta localidad. Entre estos planes turísticos destacamos la visita a los numerosos sitios arqueológicos del monte Sofia o Valea Dobrescu; el museo de Historia y Arqueología Axiópolis, el casco histórico de la ciudad, la mezquita del siglo XVIII, los puentes Santa María y Anghel Saligny, que acabamos de mencionar, dar un paseo por las orillas del Canal del Danubio al mar Negro o visitar una de las múltiples bodegas que se hallan en la zona, muy conocida por sus cultivos de viñas y su producción de vinos.
