El palacio de Mogosoaia

Para quienes estén buscando un espacio verde a las afueras de Bucarest, en el cual respirar aire puro junto a un lago y un bello palacio, Mogosoaia es una opción fantástica. Vamos a echar un vistazo.

Mogosoaia es una de las varias ciudades que rodean la capital de Rumanía, en el distrito de Ilfov, donde viven más de 300.000 personas.

Una de estas localidades-dormitorio es la de Mogosoaia, que se encuentra en la salida noroeste de Bucarest. Desde el centro de la capital hay que tomar las carreteras de acceso a los barrios de Pajura, Bucurestii Noi y Straulesti. Tras cruzar este último se llega a la rotonda que conecta con la carretera de circunvalación de Bucarest. Seguimos recto y entramos en la localidad de Mogosoaia, y enseguida encontramos una carretera a mano izquierda que nos conduce hasta el parque de Mogosoaia.

En las 36 hectáreas de parque podemos descubrir un lago, una isla, varios kilómetros de jardines y el complejo del palacio Mogosoaia, compuesto por el edificio del palacio propiamente dicho, el patio con su atalaya, la cuhnia (cocina), la casa de huéspedes y el panteón de la familia Bibescu, así como la iglesia de San Jorge, situada junto a los muros del patio.

El palacio se acabó de construir en 1702 por el noble valaco Constantin Brancoveanu, en el estilo denominado como brancovenesc, una variante del estilo arquitectónico y artístico renacentista que se desarrolló a finales del siglo XVII y principios del XVIII​ en la región de Valaquia.

En el interior del palacio podemos acceder a los tres niveles del mismo, donde se pueden observar los distintos espacios y habitaciones del edificio junto a unos 300 objetos que incluyen textiles, alfombras, bordados, armas y libros de época, entre otros.

La entrada al complejo del palacio es gratuita, mientras que la entrada al edificio principal cuesta 10 leus para los adultos y 5 leus para niños y jubilados. La visita resulta muy interesante, apenas cabe lamentar el hecho de que las distintas terrazas del edificio no se pueden visitar, lo que es una pena ya que impide disfrutar de las vistas sobre el lago y los jardines.

El lago domina la parte este del parque, y una de las fachadas del palacio se encuentra a escasos metros de distancia de su orilla, que incluye un pequeño embarcadero.

El parque se compone de diferentes senderos que bien pueden atravesar zonas con una alta densidad de árboles que alternan con claros de hierba y setos, muy cuidados. El recorrido alterna senderos de piedras con otros de asfalto y también tramos de hierba.

En definitiva, una buena opción para realizar una corta escapada desde la capital hasta un entorno natural que además posee una oferta cultural muy interesante.

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