Nos acercamos hasta la ciudad de Galati, a orillas del Danubio y muy cerca de la triple frontera de Rumanía con Ucrania y la República de Moldavia, para pasar una jornada en esta capital de provincia.

Galati es una ciudad que gira en torno a su puerto fluvial del Danubio, el río que no solo influye en las vistas y en la disposición de la ciudad, sino que se trata del verdadero centro económico de la misma, con su puerto, el astillero naval, la planta siderúrgica de ArcelorMittal y las exportaciones de minerales.

La ciudad posee unos 270.000 habitantes, lo que la convierte en la octava ciudad por población de Rumanía, y fue uno de los centros más importantes de la región moldava a principios del siglo XX, antes de ser bombardeada por la aviación rusa y alemana durante la Segunda Guerra Mundial.

Tres son las principales atracciones turísticas que hay que visitar en esta ciudad portuaria a orillas del Danubio. El primero de ellos es su paseo marítimo (en rumano: «faleza» o «promenada») que es un malecón situado en la orilla derecha del Danubio, con bonitas vistas sobre el río.

El paseo marítimo es el verdadero eje turístico y de esparcimiento de la ciudad, ya que ofrece un espacio relajante para pasear, hacer deporte y socializar.

Tiene una longitud de unos 4 kilómetros de norte a sur, y cuenta con varios barcos que sirven de bar y restaurante, además de aquellos que permiten hacer distintos tipos de paseos o cruceros por el Danubio.

El segundo objetivo turístico que destacamos en Galati es la iglesia fortificada Santa Precista, que se sitúa a escasos metros del paseo marítimo, en la zona que conecta con el centro de la ciudad.

Esta iglesia es el monumento histórico más antiguo de Galati. Construida en el siglo XVII, esta iglesia cumplía una doble función: lugar de culto y fortaleza de defensa contra los invasores.

El edificio posee un estilo ecléctico, ya que si la parte principal del mismo desciende de las iglesias típicas de la zona moldava, el pórtico posee un campanario encima, similar a los de las iglesias de Transilvania.

Y el último punto de interés turístico que debemos destacar en esta ciudad a orillas del Danubio es su conocido Complejo museístico de Ciencias Naturales «Răsvan Angheluță».

Se trata de un extenso museo de ciencias naturales con un jardín botánico, un acuario, un planetario, un observatorio y un zoológico.

Para nuestra mala suerte, tanto el acuario como el planetario y el zoológico estaban cerrados por remodelación, así que la visita quedará pendiente para una ocasión posterior. Sí pudimos disfrutar en cambio del jardín botánico, que es bastante amplio y cuenta con varias zonas diferenciadas.

Las que más nos han gustado han sido el jardín japonés y la zona denominada «Jardín Sensorial», con varias actividades en torno a la naturaleza, incluido un paseo terapéutico, para que los más valientes puedan recorrer descalzos sobre distintos materiales naturales.

Otras zonas también interesantes son el Rosarium, el Alpinarium, así como las distintas zonas con flora de varios continentes.

En definitiva, nos pareció que Galati es una buena ciudad para pasar un día o dos haciendo un turismo relajado, junto al río Danubio y con distintas posibilidades para varios tipos de turistas.

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